Thursday, September 19, 2019

Siguiendo a Feldman (2010:11), la “enseñanza” designa algún tipo de tarea intencional y específica de ordenamiento y regulación del ambiente y/o de la actividad, con el fin de promover experiencias y aprendizajes.
1. Siempre sostiene alguna idea acerca del modo de aprender y, por lo tanto, prioriza una forma principal de enseñanza. Responde a preguntas como: ¿se aprende mejor haciendo cosas prácticas?, ¿escuchando?, ¿explorando y experimentando por sí mismo?, ¿practicando de forma sostenida?, ¿involucrándose en diferentes formas de producción?
2. Cualquier enfoque de enseñanza mantiene algún supuesto en torno a cómo se relacionan la enseñanza y el aprendizaje. ¿Consideramos que la enseñanza determina el aprendizaje?, o ¿es el aprendizaje el que predomina?
3. Cada enfoque de enseñanza otorga cierto valor a la responsabilidad que tienen que asumir la enseñanza y el que enseña. Algunos priorizan la enseñanza y entienden que el buen uso de los métodos y materiales tienen responsabilidad total sobre el aprendizaje (técnicas bien aplicadas garantizan que los alumnos aprendan). Otros, limitan la responsabilidad de la enseñanza, y sostienen que el aprendizaje es producto de otras variables, como la propia actividad del alumno. La enseñanza influye, pero no es determinante.
4. El lugar de la planificación o la interacción, define el cuarto rasgo. Hay enfoques de enseñanza que se apoyan más en la planificación, entendiendo que ella será efectiva si el dispositivo está bien planificado, regulando la actividad del estudiante. Otros, valoran la interacción y funcionan desde un enfoque clínico, en la cual el profesor controla la situación inicial, pero su intervención abre eventos o respuestas que no son previsibles por el propio dispositivo, y la capacidad de enseñanza reside en las aptitudes del que enseña para responder en esa situación. En síntesis, algunos priorizan la planificación, otros la tarea del alumno, y otros la interacción del estudiante con el contenido a través de las mediaciones del profesor.


Resulta preciso, siguiendo a Silvia Bacher, ubicar en el centro de la escena a las personas y sus vínculos, priorizando competencias, habilidades y saberes necesarios para educar ciudadanos que actúen con libertad ante procesos complejos.


¿Qué pueden hacer los estudiantes de manera autónoma, y para qué necesitan ser asistidos por el profesor? ¿Cómo concebimos a los estudiantes en las situaciones pedagógicas en las que interactuamos con ellos, como seres auxiliados o como sujetos situados? ¿Para qué nos sirve tener clara la mirada acerca de los estudiantes? ¿Las actividades que diseñamos habilitan a los estudiantes para construir el conocimiento de un modo dinámico, autorregulado, reflexivo y estratégico? ¿Pensamos en las inteligencias múltiples a la hora de diseñar las actividades de aprendizaje?

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